sábado, 7 de julio de 2012

IRONÍA



Fue una simpleza la que ocasionó tremendo caos.

Rocío no quería caminar más para buscar el transporte que los llevaría a su destino e hizo una rabieta que no sabía que le saldría cara.

Julián no aguantó más y decidió poner fin a la andanada de pataletas que ya había presenciado, así que quiso renunciar a seguir soportándolas y dió por terminada la relación.


Ella quedó con un palmo de narices, desconcertada caminó sin poder pronunciar palabra, como sin rumbo fijo... encontró una capilla abierta, decidió entrar y se sentó apartada, sin poderlo creer todavía lloró al cielo para que esto solo fuera un mal sueño. Decidió salir y, sin saber que hacer, caminó... ¡QUE IRONÍA! Estaba haciendo lo que ocasionó tan desproporcionada situación. 

Caminó por largo rato, pensando en los bellos momentos que ella y Julián habían pasado en el tiempo que duró la relación, y mientras recorría el sendero, las escenas de esos instantes corrían por su mente, cual película rodando en el proyector, se recriminaba el no haber sido más sensata, más juiciosa... y ya no podía hacer nada para remediarlo, quería correr de vuelta al lugar donde lo vio por última vez y pedirle perdón, quería gritar, pero solo siguió caminando y, al darse cuenta, ya habían pasado más de dos horas, subió al autobús, por vez primera notaba lo largo que era llegar hasta donde debía, solo quería recostarse en su cama y llorar su amarga pena. 

Cuando por fin llegó a su paradero sintió la fatiga en su cuerpo, la pesadez de sus pies, como si cargara kilos de cemento en ellos, así llegó a su posada; triste y melancólica abrió la puerta de su recámara, para encontrarse con una cantidad de papeles, esparcidos por toda la habitación, hojas de cuaderno cortadas por la mitad, colocados estratégicamente para ser visto donde quiera que mirara, uno pegado detrás de la puerta, otro sobre la cama, uno más encima de una jaula roja, donde alguna vez vivieron unos pequeños hamsters, en el armario, en la mesita de luz y en otros cuantos lugares. Estabas escritos con pensamientos de amor, de perdón, tenían dibujados caricaturas que le alegraron el corazón, mensajes que le hicieron volver el alma al cuerpo, que hicieron desaparecer toda pesadez y todo cansancio que podría tener en ese momento.

No lo podía creer... Julián había llegado mucho antes que Rocío y la había esperado... y en vista de que no llegaba pronto, desbordó el amor que sentía por ella en esos pequeños papeles y espero escondido en la penumbra, queriendo saber si ella sentía lo mismo. 


Al fin decidió tocar a la puerta y ella, asombrada, lo miró a los ojos, sus almas se encontraron, fundiéndose en un abrazo, se besaron con pasión, tiernas caricias rodaron por sus cuerpos y se compenetraron como si fueran un solo cuerpo.

Kevin Kern - safe in your embrace

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